Archivo de la etiqueta: solidaridad

Dar la vuelta a los problemas

Hacia el lado positivo de la vida
Debes saber que se puede dar la vuelta a los problemas y que, como tú, ya somos muchos los que lo hacemos posible.
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Pero todavía quedan muchos problemas por solucionar. Hay quecontagiar la solidaridad a toda la sociedad. Porque cuantos más seamos, más podemos hacer para cambiar el mundo.

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Deseo de un feliz año 2012

Es preciso construir una sociedad nueva basada en la realidad de que todos somos hermanos y formamos una gran familia. En esta familia nadie debe sentirse o ser excluido. Es preciso vencer la pobreza e injusticia que predomina en el mundo.

Vivir sencillamente es no necesitar tener muchas cosas para ser feliz, evitando el consumismo.

Vivir sencillamente es tener más alegría al dar o al compartir, que al recibir. Así descubres el sentido de la gratuidad.

Vivir la sencillez es pensar en miles de personas que están en paro y que viven injustamente en la pobreza.

Vivir la sencillez es poner tu confianza en tus buenas convicciones, en tus capacidades, en tu fuerza interior y en la de aquellos que te aman y aprecian.

Mi Cristo

Cristo. “Mi Cristo roto”.

“Mi Cristo roto” es una obra de teatro representada por un solo actor, el reconocido actor mexicano, Alberto Mayagoitia.
La adaptación teatral parte de dos libros escritos por el padre Ramón Cué, S.J. derivados de sus aprendizajes y aventuras con el Cristo roto, pieza que le compró a un anticuario en Sevilla. Alberto Mayagoitia encarna al propio padre Ramón, y la obra se desarrolla en la oficina del sacerdote durante los momentos en que escribe los libros.
“Mi Cristo roto” -cuenta Alberto Mayagoitia- constituye una experiencia reflexiva maravillosa. Deja sembrados en los corazones de quienes la viven, sentimientos como el perdón, el amor al prójimo y la solidaridad. Nos enseña cómo hacer más llevadera la cruz que todos cargamos.
Historia
La historia comienza en una tienda de antigüedades en Sevilla, donde el padre Ramón regatea el precio de un Cristo de madera que luce muy deteriorado. A la imagen le falta la cruz, también media pierna, un brazo y el rostro; ya que aparentemente fue profanada durante la guerra civil española. No obstante, es una fina obra de arte que merece ser restaurada. Aquí empieza el diálogo que se desarrollará durante toda la obra. Ya en casa, el padre Ramón se sorprende cuando el Cristo le prohíbe que lo restaure. El Cristo roto prefiere no ser restaurado, porque desea que veamos en su rostro el rostro de todos nuestros hermanos: los Cristos rotos vivos y sufrientes.

Cristo roto no tiene cruz, y nos invita a que le entreguemos la nuestra; tal vez para ayudarnos a cargarla. Al final de la obra, Cristo explica cómo fue su muerte en la cruz.
“Mi Cristo roto” nos lleva a enfrentarnos con nosotros mismos. El espectador encontrará muchas respuestas a su forma personal de demostrar su fe y su devoción a Dios, y también se sensibilizará al visualizar el rostro de Cristo en todos sus hermanos.
Historia del Cristo roto