Archivo de la etiqueta: Cristo

Día de dolor. Vivir con pasión

           Vivir con pasión es luchar contra la injusticia y el pecado
“…Yo hago mi adoración aquí, en el Calvario y oigo cómo resuenan en mi interior aquellas palabras suyas: `Si deseas seguirme debes cargar con tu cruz…́ Y aquellas otras: `si el grano de trigo no muere, queda soló….” (Anthony de Mello).


Un mandamiento nuevo: “amáos los unos a los otros como
yo os he amado…id por todos los pueblos…predicando el evangelio.
Estaré con vosotros…hasta el fin de los tiempos

Himnos Jornada mundial juventud

La Jornada Mundial de la Juventud reúne a jóvenes de todo el mundo. Se realiza anualmente en cada diócesis y cada dos años hay un gran encuentro internacional. Cada Jornada tiene como lema una frase de la Biblia, y los encuentros internacionales tienen además un himno.
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Mi Cristo roto de casa en casa

Necesitamos reconocernos pecadores, reiniciar el camino del bien
Estos días un Obispo decía:

Una sociedad con varios millones de parados, que administra la justicia según los colores políticos, que miente con descaro y desde las más altas instancias, que viola los pactos más sagrados, que fomenta el odio y el enfrentamiento entre sus miembros, que impide el ejercicio libre de la religión, que azuza las pasiones de los jóvenes, que niega que haya acciones buenas y malas con independencia de tiempo y circunstancias, que convierte la escuela en un instrumento ideológico y el poder político en trampolín para el enriquecimiento personal y el medro de los suyos, que se empeña en no tener hijos, en una palabra, una sociedad cuarteada en sus estructuras básicas y removida en sus cimientos éticos es una sociedad decadente y enferma de extrema gravedad…

España necesita con absoluta urgencia volver a Dios. Tenemos, ciertamente, hambre de pan –paro alarmante-, de cultura -bajísimos niveles educativos-, de bienestar -más y mejores coberturas sociales-. Pero la necesidad más urgente y general es reconocer que tenemos que dar un cambio ético radical, salir de nuestro egoísmo y entrar en la lógica del don, de la gratuidad, de la solidaridad, del respeto mutuo, de la paz social y familiar, de los conceptos de bien y de verdad. Digámoslo claramente: necesitamos reconocernos pecadores, acudir al perdón y reiniciar el camino del bien y de la verdad.

Mi Cristo

Cristo. “Mi Cristo roto”.

“Mi Cristo roto” es una obra de teatro representada por un solo actor, el reconocido actor mexicano, Alberto Mayagoitia.
La adaptación teatral parte de dos libros escritos por el padre Ramón Cué, S.J. derivados de sus aprendizajes y aventuras con el Cristo roto, pieza que le compró a un anticuario en Sevilla. Alberto Mayagoitia encarna al propio padre Ramón, y la obra se desarrolla en la oficina del sacerdote durante los momentos en que escribe los libros.
“Mi Cristo roto” -cuenta Alberto Mayagoitia- constituye una experiencia reflexiva maravillosa. Deja sembrados en los corazones de quienes la viven, sentimientos como el perdón, el amor al prójimo y la solidaridad. Nos enseña cómo hacer más llevadera la cruz que todos cargamos.
Historia
La historia comienza en una tienda de antigüedades en Sevilla, donde el padre Ramón regatea el precio de un Cristo de madera que luce muy deteriorado. A la imagen le falta la cruz, también media pierna, un brazo y el rostro; ya que aparentemente fue profanada durante la guerra civil española. No obstante, es una fina obra de arte que merece ser restaurada. Aquí empieza el diálogo que se desarrollará durante toda la obra. Ya en casa, el padre Ramón se sorprende cuando el Cristo le prohíbe que lo restaure. El Cristo roto prefiere no ser restaurado, porque desea que veamos en su rostro el rostro de todos nuestros hermanos: los Cristos rotos vivos y sufrientes.

Cristo roto no tiene cruz, y nos invita a que le entreguemos la nuestra; tal vez para ayudarnos a cargarla. Al final de la obra, Cristo explica cómo fue su muerte en la cruz.
“Mi Cristo roto” nos lleva a enfrentarnos con nosotros mismos. El espectador encontrará muchas respuestas a su forma personal de demostrar su fe y su devoción a Dios, y también se sensibilizará al visualizar el rostro de Cristo en todos sus hermanos.
Historia del Cristo roto

Tomar la cruz

Miércoles de ceniza.
El que quiera venir en pos de mi que tome su cruz y me siga
En la sociedad actual, algunos cuestionan la cruz. Pero decimos que: la cruz es símbolo de vida y de concordia.

El crucifijo es un símbolo universal de acogida, de solidaridad, de amor, de perdón, de reconciliación, de paz.
El crucifijo no genera ninguna discriminación. Es la imagen de la revolución cristiana que diseminó por el mundo la idea de la igualdad entre los seres humanos.
La cruz representa a todos, porque antes de Cristo nadie había dicho jamás que todos los seres humanos, ricos y pobres, creyentes y no creyentes, judios y gentiles, negros y blancos, son iguales y hermanos.
El crucifijo es una síntesis del Evangelio, y el Evangelio no hace daño a ningún ateo, ni al creyente de otras religiones. Creer que un judío crucificado es Dios ha sido y será siempre un escándalo para la razón ilustrada. Pero a este Dios Crucificado le han seguido millones de mártires que al morir perdonaban a quienes los mataban.
La cruz es una ciencia. La ciencia que nos enseña esta verdad: no aceptar nada que carezca de amor.
En 1931 escribía Unamuno: “La presencia del crucifijo en las escuelas no ofende a ningún sentimiento, y el quitarlo ofende al sentimiento popular, hasta al de los que carecen de creencias confesionales…”
Un pueblo que renuncia a sus simbolos públicos se corta las venas de su memoria. Eliminar los símbolos implica sumisión al poder imperante y esclavitud frente al pensamiento único”

ARTE PALEOCRISTIANO

Arte y Cristianismo
Representaciones simbólicas en el arte paleocristiano como son el crismón y el monograma.
El crismón indica bien a las claras el lugar sagrado al que se accede al Templo. Se trata de un acróstico formado con las dos primeras letras griegas del nombre de Cristo (X P “equis Rho”) a las que se añaden los símbolos apocalípticos alfa y omega, representando que Él es el Principio y el Fin.

El crismón o anagrama de Cristo aparece con frecuencia en los sarcófagos paleocristianos, en las catacumbas y en las portadas románicas. Está formado por dos letras mayúsculas griegas del nombre de Cristo (cristo) c y s; generalmente junto a las dos letras aparecen alfa y omega, el principio y el fin, símbolo de la omnipotencia y eternidad. A estas letras se solía añadir la cruz y todo ello era encerrado en un círculo. En este signo existe un simbolismo cosmológico, la rueda solar, que se asocia directamente con la idea de Cristo. La combinación del círculo, con el monograma y la cruz, se convierte en un símbolo complejo en el que se habla de un Cristo como síntesis espiritual del universo, como la luz que alumbra las tinieblas del paganismo grecorromano, sobre las que finalmente triunfa. Ya Constantino los utilizó en sus estandartes con este significado.

En esta presentación sobre el arte paleocristiano puedes encontrar abundante información: