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LUGARES SAGRADOS II

Cristianismo
El Santo Sepulcro.  Lugar especial para los cristianos.

La entrada a la actual Iglesia del Santo Sepulcro
Constantino el Grande fue el primer emperador romano que aceptó el cristianismo; convirtiéndolo en la religión oficial del Imperio Romano.  Hizo de Bizancio su capital, la reconstruyó y le cambió el nombre por Constantinopla.
En el año 326, envuelto en una controversia cristiana y eclesiástica, llamó a una reunión de obispos de todo el imperio, incluyendo a Macario, obispo de Aelia Capitolina, como se llamaba aún a Jerusalen. La madre del emperador, la reina Helena, que se había convertido al cristianismo, quedó muy impresionada con el relato del obispo acerca del lamentable abandono en que se encontraban los lugares consagrados por la vida y muerte de Jesús y, con la bendición, autoridad y fondos de su hijo, partió a visitar la Tierra Santa.
VISITAR,  PULSANDO AQUÍ, EL SANTO SEPULCRO

En Jerusalén identificó el lugar de la crucifixión (la roca que se supone que es el Gólgota) y la tumba en su cercanía conocida como Anastasis (resurrección en griego). El emperador decidió construir un santuario apropiado en el lugar ‑ la magnífica Iglesia del Santo Sepulcro, descrita en detalle por Eusebio, un historiador y biógrafo de la época.
(Más información: pulsar aquí ) o también aquí El Santo Sepulcro
(Otro enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/Santo_Sepulcro)

ARTE PALEOCRISTIANO

Arte y Cristianismo
Representaciones simbólicas en el arte paleocristiano como son el crismón y el monograma.
El crismón indica bien a las claras el lugar sagrado al que se accede al Templo. Se trata de un acróstico formado con las dos primeras letras griegas del nombre de Cristo (X P “equis Rho”) a las que se añaden los símbolos apocalípticos alfa y omega, representando que Él es el Principio y el Fin.

El crismón o anagrama de Cristo aparece con frecuencia en los sarcófagos paleocristianos, en las catacumbas y en las portadas románicas. Está formado por dos letras mayúsculas griegas del nombre de Cristo (cristo) c y s; generalmente junto a las dos letras aparecen alfa y omega, el principio y el fin, símbolo de la omnipotencia y eternidad. A estas letras se solía añadir la cruz y todo ello era encerrado en un círculo. En este signo existe un simbolismo cosmológico, la rueda solar, que se asocia directamente con la idea de Cristo. La combinación del círculo, con el monograma y la cruz, se convierte en un símbolo complejo en el que se habla de un Cristo como síntesis espiritual del universo, como la luz que alumbra las tinieblas del paganismo grecorromano, sobre las que finalmente triunfa. Ya Constantino los utilizó en sus estandartes con este significado.

En esta presentación sobre el arte paleocristiano puedes encontrar abundante información: