Archivo de la etiqueta: Belén

El Belén

El Belén o Pesebre también con el buey y la mula
Algunas televisiones y periódicos cuando han comentado el libro del Papa Ratzinger “La infancia de Jesús”, solo se han fijado en la mula y el buey.
Cuando se toca temas religiosos hay periodistas que comentan lo anecdótico y se saltan lo esencial.  Sin siquiera leer el libro se fijan en lo superficial y es así como estafan al público en general que no tiene mucho tiempo para leer.
Pero los llamativos titulares con los que algunos medios de comunicación han recogido la reciente presentación del libro del Papa sobre la infancia de Jesús, ha llevado a algunas personas a preguntarse por la conveniencia o no de poner estas figuras en el belén de sus casas.
En la página 76 Benedicto XVI escribe: “El pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: ‘el buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende’”. Fue San Francisco el que, en aquella Navidad de Greccio de 1223, quien quiso reproducir la escena lucana, incorporando los dos animales de la iconografía, y mandando celebrar la Eucaristía sobre un pesebre. Se le considera el iniciador de esta tradición popular.
giotto-di-bondoneSi pulsas sobre este enlace puedes crear tu Belén virtual
Sigue leyendo

Anuncios

El Belén

La Iglesia de la Natividad en Belén

Sigue leyendo

Los Reyes Magos y la Ciencia

Bellas y sabias palabras de Benedicto XVI
La ciencia por sí misma no es suficiente para comprender la realidad y se requiere la unidad entre “inteligencia y fe, ciencia y revelación”, las “dos luces” que guiaron a los Reyes Magos.

Es necesaria una ciencia que no sea “autosuficiente”, sino que esté abierta a “ulteriores revelaciones.

Llegados a Jerusalén, los Magos necesitaron de las indicaciones de los sacerdotes y de los escribas para conocer exactamente el lugar al cual dirigirse, es decir, Belén, la ciudad de David. La estrella y las Sagradas Escrituras fueron las dos luces que guiaron el camino de los Magos, los cuales aparecen como modelos de auténticos buscadores de la verdad.

Los Magos eran hombres de ciencia en un sentido amplio, que observaban el cosmos considerándolo un gran libro lleno de signos y mensajes divinos para el hombre. Su saber, por lo tanto, lejos de considerarse autosuficiente, estaba abierto a ulteriores revelaciones.

Los Magos escucharon las profecías y las acogieron. Y apenas se pusieron en camino rumbo a Belén, vieron nuevamente la estrella, casi como una confirmación de la perfecta armonía entre la investigación humana y la Verdad divina, una armonía que llenó de alegría sus corazones de sabios auténticos. La culminación de su itinerario de búsqueda llegó cuando se encontraron ante el niño con su madre María y como dice el Evangelio, se arrodillaron.
Podrían haberse sentido desilusionados, incluso escandalizados, en cambio, como verdaderos sabios estuvieron abiertos al misterio que se manifiesta de manera sorprendente y con sus regalos simbólicos demostraron reconocer en Jesús al Rey y al Hijo de Dios.