Archivo de la categoría: Ciencia y Fe

La ciencia y la fe se complementan

“La religión sin ciencia está ciega y la ciencia sin religión coja” Einstein EManuel Carreira sacerdote jesuita y astrofísico, presenta una impresionante explicación de algunas teorías que han marcado la división entre la ciencia y la teología. Desde puntos de vista científicos, filosóficos y teológicos, plantea una reconciliación entre estas corrientes. Ver el siguiente documental  «De la Ciencia a Dios» en el que el P. Carreira ofrece con claridad la complementaridad entre religión y ciencia.

Científicos que armonizaron ciencia y religión
El vídeo que mostramos a continuación ha sidopreparado por jóvenes universitarios del área de humanidades de la Universidad del Mayab, de Mérida (México), muestran una serie de científicos (algunos no católicos)abordan lo que ellos mismos dijeron en algún momento sobre Dios, independientemente si creían o no en el Dios que nos presenta el judeocristianismo.

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La “difícil” ciencia del perdón

La ciencia de la misericordia, del amor y del perdón. Es una ciencia cuyo aprendizaje dura la existencia entera, porque en cualquier momento de la vida nos puede acechar la garra del odio o de la desesperación en el dolor. ¿Cómo amar a quien te ha difamado o calumniado, sea privada o públicamente? ¿Cómo perdonar a quien, en tu ausencia, ha entrado en tu casa y te ha saqueado? ¿Cómo amar a un pedófilo, que ha querido abusar de tus hijos o de los de tus vecinos y amigos? ¿Cómo perdonar a quien ha metido a tu hija por el negro túnel de la drogadicción, destruyéndola así junto con tu familia? ¿Cómo perdonar a un terrorista que ha matado a inocentes?… Estas preguntas, y otras semejantes, muestran cuán difícil es la ciencia del perdón cristiano.

Pero sabemos que si quieres el mundo mejor, tenemos que perdonar.  Si  conseguimos el aprobado en esta dura y extraña ciencia, habrémos creado un clima para un mundo mejor. Si aún estamos lejos de conseguir el aprobado, no nos desalentemos. Mantengamos en primer lugar la decisión y la voluntad de aprender esta misteriosa ciencia, a pesar de todos los obstáculos que encontremos. Entrenemos, hagamos a diario el pequeño ejercicio en el perdonar a otros las pequeñas faltas ; faltas pequeñas de respeto o de atención, las bromas pesadas que alguien nos pueda hacer, etc., para ir creciendo y ensanchando nuestra capacidad mediante el ejercicio.
¡Maravillosa ciencia!. Con el perdón de la ofensa, toda la humanidad en cierto modo se mejora y dignifica.

Los Reyes Magos y la Ciencia

Bellas y sabias palabras de Benedicto XVI
La ciencia por sí misma no es suficiente para comprender la realidad y se requiere la unidad entre “inteligencia y fe, ciencia y revelación”, las “dos luces” que guiaron a los Reyes Magos.

Es necesaria una ciencia que no sea “autosuficiente”, sino que esté abierta a “ulteriores revelaciones.

Llegados a Jerusalén, los Magos necesitaron de las indicaciones de los sacerdotes y de los escribas para conocer exactamente el lugar al cual dirigirse, es decir, Belén, la ciudad de David. La estrella y las Sagradas Escrituras fueron las dos luces que guiaron el camino de los Magos, los cuales aparecen como modelos de auténticos buscadores de la verdad.

Los Magos eran hombres de ciencia en un sentido amplio, que observaban el cosmos considerándolo un gran libro lleno de signos y mensajes divinos para el hombre. Su saber, por lo tanto, lejos de considerarse autosuficiente, estaba abierto a ulteriores revelaciones.

Los Magos escucharon las profecías y las acogieron. Y apenas se pusieron en camino rumbo a Belén, vieron nuevamente la estrella, casi como una confirmación de la perfecta armonía entre la investigación humana y la Verdad divina, una armonía que llenó de alegría sus corazones de sabios auténticos. La culminación de su itinerario de búsqueda llegó cuando se encontraron ante el niño con su madre María y como dice el Evangelio, se arrodillaron.
Podrían haberse sentido desilusionados, incluso escandalizados, en cambio, como verdaderos sabios estuvieron abiertos al misterio que se manifiesta de manera sorprendente y con sus regalos simbólicos demostraron reconocer en Jesús al Rey y al Hijo de Dios.