Todos los santos. Biofilia vs necrofilia

Biofilia vs. Necrofilia
Halloween tiene un trasfondo de ocultismo. Eso puede ser peligroso. Es preciso dirigir la fiesta de Halloween hacia lo bueno, y no fomentar el gusto por el terror y la muerte. En estas fechas se fomenta que los niños se disfracen de brujas, vampiros, fantasmas, con máscaras de cadáveres, esqueletos y que jueguen con elementos de muerte. Paradójicamente sucede que después cuando muere un familiar estos mismos niños y jóvenes son apartados para no ver al familiar muerto. Se da una falta de lógica.

La fiesta de Halloween se celebra en la noche del día 31 de octubre porque en esa noche los celtas rendían culto al dios de la muerte y de las tinieblas con sacrificios humanos y de animales. La fiesta se remonta a unos 300 años antes de Cristo y, muchos siglos después, su celebración ya modernizada pasó de Irlanda a EE UU a través de la gran ola de emigrantes a Norteamérica en el siglo XIX. La palabra Halloween (pronunciado [ˈha.lo.wiːn]) es una derivación de la expresión inglesa All Hallow’s Eve (Víspera del Día de los Santos).

La Iglesia católica el 1 de noviembre celebra la fiesta de Todos los Santos. En la Iglesia Ortodoxa se celebra el primer domingo después de Pentecostés; asimismo esta fiesta se celebra en las Iglesias Anglicana y Luterana. Todos los Santos son venerados, en especial aquellos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico. Por tradición es un día no laborable.

Al día siguiente, la Iglesia católica celebra el recuerdo de los difuntos, orando por ellos. Es una fiesta que estimula a la vida, y no a la muerte. Es costumbre visitar los cementerios para orar por los difuntos y por los familiares que experimentan el dolor de la separación humana. Los cementerios en este día quedan adornados con todo tipo de flores. En todas las iglesias se ofician misas en memoria de estos seres queridos. Hay que procurar que los niños y jóvenes descubran el valor de la vida y de la bondad y no fomentar el gusto por lo necrófilo, es decir, la muerte.

 Holywins vs. Halloween
Dicen los entendidos que la fiesta de Halloween no es tan inocente como disfrazarse de bruja y llevar calabazas iluminadas con inquietantes formas de caras, aunque esa sea la idea que “venden” las casas comerciales con “estanterías de sus establecimientos repletas de trajes de zombis, vampiros, fantasmas, druidas, esqueletos, diablos y hasta seres extraterrestres”.En París nació la iniciativa de Holywins, que juega con las palabras ‘holy’ (santo) y ‘wins’ («ganar»). Algo así como ‘lo santo gana’.
Según los organizadores de Holywins, “en una sociedad que elude la cuestión de la muerte, la fiesta de Haloween tiene el mérito de que nos interroguemos sobre este tema, pero sólo hace referencia a los rituales morbosos y macabros”.
En Santiago de Chile, en la noche del 31 de octubre se celebra la “Fiesta de la Primavera”.
Nada de monstruos, fantasmas y brujas: todos los disfraces que llevan los niños y jóvenes son de ángeles, princesas y hasta de santos. Antes, los clientes sólo pedían trajes de terror. Ahora llevan de damas antiguas, reinas, cenicientas y ángeles”.
El objetivo de esta fiesta es cambiar la muerte y la oscuridad por la vida; el terror y el miedo por la alegría, y la violencia por la paz”.

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10 Respuestas a “Todos los santos. Biofilia vs necrofilia

  1. ¿Es la fiesta de Todos los Santos una cristianización de una fiesta pagana celta anterior?

    Halloween es una palabra que aparece por vez primera en el siglo XVI, en concreto en el año 1556, y es una variante escocesa de “all-hallows-evening”, o sea, la noche anterior al día “All Hallows”, que significa “todos los Santos”. Esta fiesta, Halloween, incluso en países de tradición y cultura cristiana se está convirtiendo en una fiesta que está desplazando en muchos ámbitos a la tradicional de Todos los Santos. Algunos sugieren que es una vuelta a lo que siempre fue, es decir, que la fiesta cristiana en su origen fue un añadido cristiano sobre una antigua fiesta pagana celta.

    La fiesta del paganismo celta: Samhain
    Samhain es una fiesta gaélica, celta, y entonces hemos de remitirnos a zonas irlandesas y escocesas dentro de las islas británicas. Esta fiesta marca el final de la mitad luminosa del año, y el comienzo de la mitad oscura del calendario.

    EL día 1 de noviembre, o mejor, la noche del día 31 de octubre y el amanecer del día 1 de noviembre, es también la celebración católica de Todos los Santos, y esta fiesta se celebra desde el siglo octavo.

    Llamamos equinoccio a aquellos dos momentos del año en que en toda la tierra el día dura lo mismo que la noche. Para el año 2011 esto ocurrió el 20 de marzo (equinoccio de primavera) y el 23 de septiembre (equinoccio de otoño). Los equinoccios nos marcan por ello el cambio de estación.

    Ligados a los equinoccios están los solsticios. Los solsticios son los dos momentos del año en que se da una máxima diferencia entre el día y la noche, y corresponden al 21 de junio en este año 2011, solsticio de verano, y al venidero 22 de diciembre para el solsticio de invierno.

    La fiesta de Todos los Santos

    Por otro lado, centrándonos ya en la fiesta de Todos los Santos digamos que en el siglo VIII, en algunas zonas de las islas británicas, no en todas, se celebraba esta fiesta el día 1 de noviembre. En otras zonas, como en Irlanda, se celebraba el día 20 de abril..
    Será el papa Gregorio III en el siglo VIII quien movió la fiesta desde el día 13 de mayo al día 1 de noviembre, ligada ahora a todos los Apóstoles, todos los Mártires y Confesores, y todos los Santos o Justos de la Iglesia, al dedicarles un oratorio en el actual emplazamiento de la Basílica de San Pedro, según algunos autores el día 1 de noviembre..

    Fue el papa Gregorio IV en el año 835 cuando pidió al rey-emperador Luis el Piadoso, hijo de Carlomagno, que marcara la fiesta en el día 1 de noviembre para todo el Imperio Sacro, posiblemente por influjo de las zonas británicas que ya lo celebraban ese día. El día 1 de noviembre es una fiesta cristiana desde sus orígenes.

  2. No reemplazar Fiesta de Todos los Santos con Halloween, pide Obispo

    ROMA, 31 Oct. 11 (ACI/EWTN Noticias).- El Arzobispo de Torino (Italia), Mons. Cesare Nosiglia, pidió a los católicos no reemplazar la tradicional fiesta de Todos los Santos por la celebración de Halloween.

    En declaraciones al diario italiano Corriere della Sera, Mons. Nosiglia explicó que la Fiesta de Todos los Santos, y su tradición familiar dentro del pueblo cristiano “están desde hace años contaminadas por Halloween”.

    El Prelado explicó que “esta fiesta no tiene nada que ver con la visión cristiana de la vida y de la muerte, y el hecho que se celebre en proximidad de las fiesta de Todos los Santos y del sufragio a los difuntos pone en riesgo dentro del marco educativo desnaturalizar el mensaje espiritual, religioso, humano y social que estos momentos fuertes que llevan consigo de la fe cristiana”.

    “Halloween hace del espiritismo y del sentido de lo macabro su centro de inspiración”, lamentó.

    La Fiesta de Todos los Santos

    La Iglesia Católica ha llamado “santos” a aquellos que se han dedicado a que su propia vida le sea lo más agradable posible a Nuestro Señor.

    Hay unos que han sido “canonizados”, o sea declarados oficialmente santos por el Sumo Pontífice, por lo que por su intercesión se han conseguido admirables milagros, y porque después de haber examinado minuciosamente sus escritos y de haber hecho una cuidadosa investigación e interrogatorio a los testigos que lo acompañaron en su vida, se ha llegado a la conclusión de que practicaron las virtudes en grado heroico.

    Para ser declarado “santo” por la Iglesia Católica se necesita toda una serie de trámites rigurosos.

    Los santos “canonizados” oficialmente por la Iglesia Católica son varios millares. Pero existe una inmensa cantidad de santos no canonizados, pero que ya están gozando de Dios en el cielo. A ellos especialmente está dedicada la fiesta de Todos los Santos.

  3. Los musulmanes y los difuntos

    Los musulmanes no tienen un día marcado para visitar a los difuntos
    El vicepresidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI), Halifa Mohamed, indicó que para los musulmanes no hay un día determinado para la visita de los familiares fallecidos. Mohamed aseguró a El Faro que el Islam indica que siempre que se pueda se debe acudir al cementerio para honrar a los difuntos, pero no establece un día determinado para este cometido.
    También destacó que los musulmanes acuden al cementerio el día del entierro, a los tres días de la sepultura del fallecido y a los 40 se vuelve a visitar.

    Visita a los familiares

    Por otro lado, comentó que hay una costumbre muy arraigada aquí en Melilla y en los alrededores de la ciudad de visitar a los familiares difuntos todos los viernes. Las familias o alguien en concreto se acercan para honrar a estos fallecidos, pero es más tradición que de religión, según indicó.
    “Esta tradición los musulmanes melillenses lo hacen los viernes y las fiestas más representativas, como el Aid El Kebir o el fin del Ramadán, Eid Al-Fitr”, aseguró.
    Además, el vicepresidente de FEERI explicó que muchas familias musulmanas recuerdan también el día del fallecimiento de su ser querido, pero se conmemora según el calendario lunar.

  4. Los judíos y los difuntos

    La comunidad judía visita a los justos el 33 de la Cuenta del Omer

    El rabino Yamín Bitán comentó que la comunidad judía también dedica un día para la visita de las personas justas, lo que para los cristianos serían santos. Es el día 33 de la Cuenta del Omer.
    “Vamos a los cementerios, visitamos las tumbas y encendemos velas, pero no llevamos flores. Y rezamos y pedimos para que tengamos salud, buenos ingresos, recursos, para que la familia esté bien, que los hijos crezcan y todo tipo de bendiciones para la familia. En definitiva rezamos para que todos estén bien y que Dios salve a todos del peligro”, comentó en declaraciones a El Faro.
    Se realizan unos rezos especiales y luego se pide por cosas particulares. También se lleva a cabo una oración global entre todos los varones, que dependerá de la hora que sea se ajustará a la oración del día.
    El rabino también comentó una la peculiaridad, y es que llevan comida y bebida y ofrecen a los amigos dulces y todo tipo de alimentos.
    “Se hace un día festivo, ya que sabemos que la vida es así, es decir, que la gente se va de este mundo al otro y hay que aceptarlo con buena fe”, explicó.
    Además, la comunidad judía de Melilla y muchos otros de Marruecos visitan cada año la tumba de Rabbi Saadia El Daty. Esta sepultura está a unos siete kilómetros de la ciudad y en ella se haya un hombre justo.
    El rabino aseguró que “lo que se le pide se concede, al menos en la mayoría de los casos, sobre todo, si lo pides con fe porque era un hombre muy justo”.
    La historia de Rabbi Saadia El Daty es la de un hombre judío que escapó de la Inquisión de España en 1490 y que se quedó en estos territorios con otras dos personas más. Él enfermó y al huir los otros dos hombres, le dejaron al cuidado de los campesinos de esa zona. La historia cuenta que la piedra más grande del monte cayó sobre su fosa, y desde siempre se le ha visitado para pedirle como si de un ‘ soldado de los milagros’ se tratara.
    No obstante, durante todo el año los judíos también visitan el cementerio y rezan allí por sus parientes fallecidos, pero el día 33 de la Cuenta de Omer es el indicado para todos de honrar a los hombres los justos.

  5. Los hindúes y los difuntos
    Los hindúes celebran el Shraddha, homenaje a los ancestros

    El Sharaddha se celebra anualmente en honor a los difuntos y a sus almas. Las familias visitan los lugares sagrados para horrar a los difuntos y rezar por sus almas para que descansen en paz.
    Shraddha significa fe y reverencia los dos deberes más importantes de acuerdo a las creencias hindúes, tal y como explicó Lachmi Ghanshandas, representante de este colectivo en Melilla. El Sharaddha se celebró el pasado 27 de septiembre y por estas fechas se recomienda no emprender ninguna aventura ni matrimonio.
    En la visita a lugares sagrados, los hindúes suelen llevar flores y algún dulce y aportan donativos para estos lugares o las personas más desfavorecidas.
    Este día se rinde homenaje a los ancestros, sobre todo a los padres, una forma de que puedan expresar la admiración y el respeto por esas personas que ya no se encuentran entre nosotros, pero que han ayudado a la familia a ser lo que son en ese momento. Se pude llegar a considerar un día de recuerdo de esas personas que influyeron en sus vidas. En India se presentan ante los ancestros parte de los productos cosechados como muestra de respeto y gratitud.
    El día del fallecimiento de una persona se envía comida vegetariana a un centro asistencial para los más pobres con el objetivo de horrar la memoria del difunto. También se hace un régimen vegetariano durante los doce días después de la muerte de este familiar o ser querido, por lo que tan sólo pueden tomar verduras, lácteos y fruta, sin poder ingerir huevos, pescado ni carne.

  6. ¿Qué podemos hacer por los difuntos?
    ¿Podemos hacer algo por los difuntos? ¿Ellos pueden hacer algo por nosotros? He ahí otro tema de urgente profundización y purificación.

    Deberíamos empezar por convencernos de que la muerte, para los cristianos, es una liberación, una meta, una pascua: el paso a la tierra prometida. NO un motivo de tristeza y, menos aún, de penitencia reparadora.

    Puede que haya tristeza y llanto por la separación humana, por el dolor sensible, por la tragedia a veces. Pero todo eso debería estar arropado y consolado por la fe (segura confianza) en la felicidad eterna. Los que mueren, mueren para vivir. No sabemos el camino que aún tendrán que recorrer, pero estamos ciertos -al menos yo lo estoy- de que pasaron definitivamente a la orilla de la Vida.

    Por tanto los signos y oraciones deberían ser de esperanza, de alegría por la etapa superada (en la forma posible a cada cual), por el desembarco en los brazos del Padre. En los símbolos litúrgicos debería dominar el blanco y no el morado penitencial que ya no tiene sentido.

    Lo primero que podemos hacer por nosotros y por nuestros difuntos es “aceptar” su descanso en la paz. Ya entraron en la, para nosotros, inalcanzable eternidad. No puedes hacer nada por ellos, como no puedes operarte de apendicitis por el que entró en el quirófano o como no puedes examinarte por tus hijos.

    Esas “ánimas” por las que te preocupas tendrán que hacer, ellas solitas, su propia rehabilitación y su vuelta al Padre para poder ver su rostro. Nada puedes hacer y nada hay que temer porque están caminando bajo el impulso de la Misericordia infinita. Puede, incluso, que ya hayan llegado.

    El único y universal remedio, lo que realmente puedes hacer “aquí y ahora” es: “Vencer el mal con abundancia de bien” (Rom 12,21) con el impulso y experiencia de los que partieron. Únicamente puedes ensanchar el bien que pugna por inundar tu vida. Te propongo estos tres avances que alegrarán a tus difuntos:

    1. Rectificar los malos funcionamientos que heredaste (parte del pecado original), muy sutiles a veces, porque suelen ser subconscientes y no nos hemos parado a concientizarlos.

    2. Perdonar, perdonar de corazón las posibles heridas que te causaron, hasta que no quede ni rastro de resentimiento. No porque necesiten tu perdón, sino porque ese perdón es la medicina que necesitan tus heridas. Y recuerda: perdonar NO es apretar los dientes y olvidar el dolor de tus heridas. Perdonar es comprender. Comprendiendo tu propia fragilidad (conociéndote a ti mismo) entrarás en la comprensión de la limitación de los que te hirieron.

    3. Seguir el buen ejemplo que te dejaron. Es la mejor forma de amar y honrar su memoria. Tiene sentido nombrarles en la santa Misa para sentirnos orando “con ellos”, pero NO “por ellos”, para seguir sintiendo su aliento y ejemplo de vida, para concientizar que pertenecen a tu misma Iglesia y siguen viviendo en ella.

    Amar es admirar y admirar nos lleva a imitar lo que admiramos. Si admiramos (amamos), es que esa persona nos atrae. Si nos atrae, es porque ya tenemos en nosotros algo de eso que admiramos. La “presencia interior” de tus difuntos (más que su recuerdo cerebral) estimulará eso que pugna por crecer en ti. Esa sería la gran finalidad de honrar a los muertos. ¿Qué admiraste y qué sigues amando en tus difuntos? Si no hay amor, solo queda sensiblería u obligación mental o rutina externa. Nada de su “vida” te ha quedado, solo recuerdos muertos.

    Si lo que te queda es amor, es un disparate hacer cambalaches con el Cura o con Dios. Tus difuntos no necesitan estipendios. Ya han desembarcado en las manos del Padre. Dedica tus dineros a los pobres vivos o a las necesidades de la Iglesia caminante. Los que ya pasaron no lo necesitan.

    Lo que ellos desean -con toda seguridad- es que aproveches bien su buen ejemplo y rectifiques sus errores, que sigas tu camino y despliegues todos tus dones. ¡Eso será para ellos aire fresco! ¡Eso es lo urgente, realista y espiritualmente eficaz! Lo otro, los negocios espirituales y el “dios negociador”, son pura idolatría. Si lo dudas, relee el final de la “parábola del pobre Lázaro”: “Por favor manda a Lázaro a mi casa porque tengo cinco hermanos: que los prevenga… Pero si un muerto fuera a verlos, se enmendarían…” (Lc 16,27).

    Otra cosa es que necesites apoyar el dolor de la ausencia en la ternura del Padre. Hazlo sin reservas. Puede, incluso, que sea un consuelo para ti poner a tus difuntos en la mesa del altar y oír sus nombres. Puede que eso te recuerde su buen ejemplo. Hazlo si es positivo para ti.

    Pero no olvides que la Eucaristía (acción de gracias) es totalmente gratuita, es puro don del Señor, invitación a imitarle: “Haced esto en memoria mía” (Lc 22,19). No hay culpas que pagar, ni sacrificios purificadores, ni méritos que aplicar para sacar a los muertos del “fuego”. Lo que intentamos vivir, bajo el signo de una “comida fraterna”, es la vivificante presencia y ejemplo del Señor: amor, unión, paz, alegría… y motivación mutua para caminar hacia los brazos del Padre. Y el ejemplo de los que le siguieron antes que nosotros (nuestros santos y difuntos).

    ¿Todavía crees en el “avaro ídolo” que se queda con tu hambre o tu dinero para “compensar” las culpas de tus muertos? ¿Acaso no descubriste al Dios de los cristianos, todo perdón, todo misericordia, todo atracción, todo gratuidad? Repítelo muchas veces en tu interior: ¡El Dios verdadero es infinita gratuidad! Solo tu cerrazón y alejamiento podrán privarte de su abundancia derramada.

    Procura saltar sobre las esperpénticas fórmulas canónicas: “acuérdate…” o “recuerda…”. ¿Pero a qué “desmemoriado ídolo” rezamos? ¿Acaso has olvidado tú a tus difuntos? ¿Cómo puede haberlos olvidado su Padre? ¿No se sentiría ofendida una madre terrícola a la que suplicases: acuérdate de tu hijo fallecido? ¿Cómo podemos pronunciar esas necedades? “Guías ciegos…” (Mt 23,16).

    Si alguien, desde fuera, observase nuestros rezos oficiales, tendría que concluir que oramos a un “dios con alzhéimer”, al que hay que repetir y repetir que no olvide. No hemos leído la Escritura -parece que la Jerarquía tampoco- y no creemos en el Dios verdadero que jamás olvida a sus hijos: “Estoy a la puerta y llamo…” (Ap 3,20). “¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!” (Is 49,15). “En la palma de mis manos te llevo tatuado” (Is 49,16). No sigo para no cansarte. Pero sigue tú leyendo, por ejemplo, “El Cantar de los Cantares”…

    Me gusta imaginar a nuestros muertos eclosionando bajo la arena como tortuguitas marinas. Unos llegarán más crecidos y otros menos. Unos saldrán muy cerca del agua y otros muy lejos. Pero todos, absolutamente todos, tras la carrera de la última purificación por la arena, se sumergirán en la Inmensidad y encontrarán, por fin, su destino.

    Unos lo habrán intuido y gozado ya en esta vida. Para otros será una sorpresa verse liberados de inconsciencias, errores, oscuridades y rebeldías. Se encontrarán con el Padre que negaron o ignoraron y empezarán a comprender… Tal vez todo eso requiera el esfuerzo que no hicieron en vida, la rehabilitación necesaria para ser capaces de “ver” lo que no quisieron o pudieron ver. Pero eso pertenece al misterio y no se nos ha revelado. Lo que sabemos con certeza es que “Dios lo será todo en todos” (1Cor 15,28). Esa es nuestra fe, esa nuestra esperanza, esa la alegría de recordar a nuestros muertos.

    Por eso, cuando pongas a tus seres queridos sobre el altar, piensa que ya caminan o han llegado a la Luz, sin posible retorno. Nada cambiará con tus rezos, ni el difunto, ni el Dios de la Misericordia que se derrama permanentemente sobre todos: sobre nosotros y sobre ellos.

    Lo único que puede cambiar es tu corazón. Todavía estás en camino y puedes elegir. Todavía puedes cambiar e inundar tu vida de bien y paz, para desembarcar más cerca de la Felicidad cuando eclosiones en la ribera del Mar. Tu cambio, tu elección del bien, repercute en la Iglesia universal. Eso te están gritando desde el otro lado -estoy seguro- los que te quieren. Tu propio progreso no te costará un céntimo, solo algún esfuerzo. Pero merece la pena, ya lo verás. ¡Y cómo alegrarás a los que te esperan!

    (Fuente:Blog de Jairo del agua)
    Lo que te dirían tus muertos

  7. Cuando las sectas usan Halloween: dos casos que empezaron como “una fiesta”
    Son casos reales estudiados por Aldo Buonaiuto, experto antisectas y consultor de la magistratura italiana

    En el reciente libro del padre Gabriel Amorth en colaboración con el periodista italiano Ítalo Zanini, publicado en español por Editorial San Pablo (Más fuertes que el mal), se recogen dos historias terribles que empezaron como una “fiesta de Halloween”, casos narrados en el diario Avvenire por don Aldo Buonaiuto, consejero de la Policía judicial italiana, consultor técnico de la magistratura y responsable del servicio antisectas de la asociación italiana Papa Juan XXIII (nada que ver con la asociación española rebelde de teólogos anti-magisterio de nombre similar). Los casos fueron contrastados por el periodista de Avvenire Pino Ciociola, que habló con sus protagonistas, en ambos casos en ciudades del norte de Italia.

    Leonardo: de la posibilidad de transgredir (sexo, sustancias) a la secta

    Leonardo, “un chico joven, muy joven”, según Avvenire, explica cómo empezó todo: “fuera de la escuela vi un cartel de invitación a una fiesta de Halloween, y un curso gratuito para llegar a ser cazadores de brujas”. La invitación pide acudir enmascarados. A las once de la noche de aquel 31 de octubre, Leonardo llega al local indicado junto con sus jóvenes amigos, enmascarados, como se pide.

    “La música era realmente bella; de la buhardilla colgaban maniquíes ahorcados, murciélagos ensangrentados. Los sofás tenían esqueletos pintados. En las paredes se veían cuadros con imágenes de asesinos en serie y de Charles Manson. Había la posibilidad de transgredir de diversos modos, por las sustancias que circulaban o por el clima de excitación, también sexual”. A Leonardo, en ese momento, le parecía solo una noche “divertida, emocionante”.

    Entonces se acercó el responsable del lugar y les preguntó a los chicos si querían hacer el “curso gratuito de cazadores de brujas”, que nadie se tomó en serio, y les entrega un teléfono de contacto. Días después, Leonardo llamó, interesado, y le remitieron a un apartamento cerca de su casa. Acudió con los amigos: allí una mujer tomó sus nombres y dirección. “Gente prudente”, comenta Buonaiuto: “primero se informan de la relación de los chicos con sus familias; luego seleccionan a los más crédulos e inocentes”.

    Días después, llaman a Leonardo y lo invitan a una reunión, donde acuden, en total, 3 chicos y 3 chicas. Una mujer les da una charla sobre la simbología de Halloween, que concentra, dice, “todas las energías cósmicas del universo con un gran potencial positivo y esotérico”. Los chavales quedan fascinados, el clima es como el de la fiesta del local nocturno. Y ella les halaga: “sois unos privilegiados”, de los que “pertenecen al dios Semain”, que van a participar en una “escuela energética”, que ante ellos se abre “una nueva vida” y que en ella -¡importante!- podrán realizar “todos sus sueños y todos sus placeres”. La mujer repite en voz bien alta: “nada ni nadie os podrá impedir disfrutar de vuestros placeres”.

    A partir de esa primera lección, Leonardo acude al grupo una vez por semana, con la obligación de mantener el secreto, pues podría perder sus poderes, le dicen. “Al comienzo me gustaba…” Después, “me forzaron a odiar a todo el mundo: padres, parientes, maestros. Me escapé de casa cuatro veces. Me metieron en la cabeza que sólo la escuela energética podía comprenderme y resolverme los problemas… he sufrido mucho mal… sexo, drogas y violencia, pero no quisiera volver a contarlas”, explica al periodista.

    A partir de cierto momento, sus padres se dieron cuenta de la situación desastrada de su hijo y lo internaron en un hospital. “Allí comenzó la reconstrucción de mi vida y de mi psique”, explica Leonardo. Y lanza un reproche a la sociedad: “espero que todos comprendan que se necesita mayor vigilancia por parte de los padres y maestros para que no suceda lo que me ha pasado a mí”.

    Una pareja: ella despertó desnuda y con heridas

    La otra historia le sucedió a una pareja que narra los hechos a Avvenire tres años después de suceder. Los acontecimientos pasaron cuando ella tenía 21 años y él 23. Nunca habían ido a una fiesta de Halloween “porque nos parecía algo estúpido, superficial”. Sin embargo, casi cada mañana durante varios meses coincidían en el bar donde tomaban el aperitivo con “un señor cortés y distinguido”, con el que charlaban ocasionalmente y que se ganó su confianza. Él les invitó a una fiesta de Halloween en una bella casa de campo.Y decidieron asistir.

    En aquella casa había unos 50 invitados, todos ellos con disfraces y máscaras de brujas, zombis, vampiros, y todo iluminado sólo con velas. Los únicos sin máscaras era la pareja, que pensaba que todo era “un poco ridículo”. No se sentían muy a gusto, pero intentaron acomodarse al ambiente. Su amigo les invitó a beber, les dio unos vasos; comieron.

    Entonces, apareció un hombre vestido de negro, “con un gran manto y un capuchón sobre el rostro. Todos, menos nosotros, se pusieron de rodillas… a cada uno les imponía las manos mientras ellos hablaban en una lengua incomprensible”.

    Los chicos, que no sabían nada de ocultismo ni sectas, pensaron que era solo “una especie de juego por la fiesta de Halloween, meras fantasías e invenciones”. Pero ahora les dolía la cabeza, se sentían débiles y pensaron en marcharse. Se dirigieron a la puerta y la encontraron cerrada. Y entonces perdieron el conocimiento.

    Primero despertó el chico. Junto a él, vio a su novia, completamente desnuda, con cortes, rasguños, moratones y señales de abuso en su cuerpo. La casa estaba vacía.

    Fueron a un hospital: los médicos confirmaron que la chica había sido sexualmente abusada y que los dos habían sido drogados.

    El chico volvió a la casa de campo a hablar con su propietario. “Para vosotros esa noche no existió”, responde el dueño, y sugiere que lo olviden todo para no tener problemas. En los días siguientes, la chica recibe llamadas telefónicas anónimas, y aterrorizada, ya no se atreve a salir de casa. Por supuesto, el “señor distinguido” del bar ha desaparecido.

    Al final la pareja se cambia de ciudad, se casa y empiezan una vida nueva. Cuentan su testimonio bajo anonimato, para “dar a conocer a los jóvenes que piensan que estas fiestas son solo algo divertido, que precisamente en las fiestas de Halloween se hacen cosas horrendas. A los jóvenes hay que ponerlos en guardia claramente, sin miedo a ir contracorriente.” “Mi vida fue arruinada, y de esa ruina llevo las señales en el alma y en la mente”, añade la chica.

    (Fuente: http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=21247)

  8. Pingback: Día de todos los santos | Clase Religión Hoy

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